MARÍA SANTÍSIMA DE LAS LÁGRIMAS

La imagen de María Santísima de las Lágrimas es obra del escultor sevillano D. Francisco Buiza Fernández, quien concluye su talla en 1959. Realizada inicialmente para sustituir a la primitiva dolorosa con la misma advocación, que la Cofradía dona a las misiones que los Padres Jesuitas tenían en el Paraguay, y así procesionar junto al Santísimo Cristo de la Piedad en un misterio formado además por las imágenes de San Juan y María Magdalena, obras también de D. Francisco Buiza Fernández.

                En el año 1997 y tras mucho trabajo por parte de la Cofradía, pasa a procesionar en su propio paso de palio, siendo sustituida en el paso de misterio por la imagen de Nuestra Señora de la Consolación Madre de la Iglesia, obra del imaginero gaditano D. Luis González Rey.

                La Virgen de las Lágrimas se trata de una imagen de la primera etapa del imaginero, donde aún está a la búsqueda de su propio estilo y en el que es notable la influencia de su maestro D. Sebastián Santos. Como nota anecdótica, y según informaciones que llegan a la Cofradía, puede ser que se trate de la única imagen de la cual su creador no sacara mascarilla alguna, haciéndola única y original.

                Presenta la imagen una belleza serena, ensimismada en el dolor, la Madre de Dios, con una mirada ausente, mirando ligeramente hacia abajo, sufriendo por los padecimientos de su hijo. Los párpados caídos por el llanto, presiden unos ojos de cristal. También de cristal son las cinco lágrimas que intensifican el dolor de la imagen. Presenta la boca entreabierta en actitud dialogante, permitiendo ver lengua y dientes perfectamente tallados. El cejo aparece poco fruncido, suavizando la expresión de dolor, con un cuello modelado suavemente.

Crónica y descripción realizada por NHD Joaquín Molina Benítez, gracias a archivos de varios hermanos y documentos de la Hdad.”