NUESTRO PADRE JESÚS DE LA HUMILLACIÓN

La imagen de Nuestro Padre Jesús de la Humillación es una popular imagen que pertenece a nuestra Cofradía, y que, a pesar de no procesionar en la actualidad, se trata probablemente de la imagen más devocional de la Cofradía e incluso de la Iglesia de Santiago y una de las más afortunadas representaciones de esta iconografía que podemos admirar en la provincia. A pesar de ello y aunque es evidente su antigüedad y calidad de la talla, son muy escasos los datos históricos que se tienen sobre la misma.

Parece que se trataba en sus orígenes de una imagen de San José, perteneciente a la familia de los Azpeitia que la tenían en su domicilio de la calle Pelota. En el año 1940 es donada por esta familia a la Cofradía de la Piedad, ésta decide transformarla en Cristo maniatado y para ello acude al escultor gaditano D. Miguel Laínez Capote, que la transforma conservando manos, pies y cabeza originales, aunque esta última es completamente repintada, colocándose en este momento las pestañas y ojos de cristal, y añadiéndole un mechón de pelo en su lado derecho y que le caía hacia el pecho.

La imagen procesiona más de una década con la Cofradía, hasta que a mediados de los años sesenta, al no ser imagen titular, deja de cobrar la Cofradía una serie de subvenciones económicas y deciden no volver a sacarlo. Afortunadamente se conservan varias fotos en las que se constata el misterio de Cristo y tres romanos, también se puede observar en su paso dorado adornado en sus primeros años con candelabros de tipo araña para luego pasar a unos faroles que al parecer proceden de la Hermandad de Pasión de Sevilla. En el paso, la imagen figuraba con las manos atadas atrás junto a tres romanos, dos erguidos y uno agachado que fueron posteriormente vendidos a la Hermandad del Cristo atado a la Columna y Nuestra Señora del Castillo, de la localidad sevillana de Lebrija. En cuanto al paso procesional, fue vendido a la Hermandad del Descendimiento de Cádiz para pasar luego a la del Prendimiento, también de la capital gaditana, donde el paso termina de ser desarmado. Algunas de las cartelas de dicho paso perduran todavía en el ambón de la Iglesia de Santiago, y otras transformadas por D. Alfonso Berraquero, están en el altar de la Hermandad del Ecce Homo en la Iglesia de la Pastora de San Fernando.

A mediados de la década de los noventa la imagen vuelve a sufrir una transformación, siendo el encargado de la misma el escultor sevillano D. Ángel Rengel Gómez, quien le hace un cuerpo nuevo sustituyendo los pies originales por los actuales. Parece además que se eliminan los repintes de la imagen, sustituyendo las pestañas postizas por otras pintadas en ambos párpados y posiblemente repolicromando la boca, siendo la intervención más sensible, la eliminación del mechón que le caía del lado derecho de la cabeza.

En cuanto a su posible autoría, la atribución más repetida ha sido siempre que la imagen sería realizada por algún seguidor de la Roldana. Hay quienes, conocedores de la estancia gaditana del matrimonio, adjudican a las manos de esta escultora la imagen. Sin embargo, y por la comparación con otras imágenes conservadas en la ciudad de Dª. Luisa Roldán, es fácil adivinar que no se trata de la misma mano, aunque si de una mano muy cercana. No andan mal encaminadas estas suposiciones ya que, la imagen de Ntro. Padre Jesús de la Humillación parece una obra directa del cabeza de taller, o sea, de D. Pedro Roldán (1624-1699); precisamente por las similitudes con otras imágenes de este período los expertos se decantan a datar la imagen entre 1675 y 1680, adjudicando la imagen a las manos del insigne escultor sevillano D. Pedro Roldán.

“Crónica y descripción realizada por NHD Joaquín Molina Benítez gracias a un artículo de D. Francisco Espinosa de los Monteros Sánchez, 2009”